Marcos Tornatore, un empresario sin escr pulos enfrenta una dualidad con su amigo/ archienemigo ngel el 'Pastor' Patrilli. Un tipo proveniente de las fuerzas especiales de la polic a que lo sac de su c moda posici n de hombre exitoso en el marketing empresarial.Fue una noche cuando sacaba la basura de su lujosa casa en un country de Pilar. Un d a m s. Una noche m s. Pero ir a a transformarse en una bisagra que desmoronar a el aparente equilibrio en su vida. Recibi un ataque. Lo que inicialmente parec a un robo, se transform en algo m s. Patrilli seguramente desconoc a que Tornatore era un antiguo practicante del karate. Muchos a os de pr ctica lo hab an convertido en cintur n negro. Un verdadero especialista en la disciplina.Acostumbrado en el 'dojo' a tener siempre un atacante imaginario, a estar en un campo de batalla, no soport esa noche la agresi n. Sentir el fr o metal de un arma sobre su piel fue mucho m s de lo que jam s podr a haber aguantado. Esper el momento y repeli la agresi n con una patada que tumb a Patrilli de cuajo. Lo paraliz . A priori, todo parec a finalizado. Lejos estaba de ser as . En el momento menos esperado sinti una comez n. Un calor intenso en su cuerpo. No logr entender que le hab a pasado hasta que despert en un hospital con Vanesa a su lado; su esposa y compa era de casi toda una vida.Ese malnacido le hab a disparado. Lo hab a herido de bala. Una herida que podr a haber sido mortal, si no hubiese sido descubierto por su vecino de vivienda. Lo agarraron a tiempo, aunque hab a perdido mucha sangre. Una vez que sali del hospital y ya en su casa de Pilar, cumpliendo reposo estricto, entr en una suerte de alienaci n. Es que sus pilares de perfecci n no eran tales. Solo endebles estructuras sin estudio alguno de resistencia. Un dise o hecho por un falso ingeniero. Y todo se desmoron de repente. Un taxista en un traslado a la comisar a, justamente para declarar voluntariamente todo lo acontecido aquella noche, fue el inicio de otra locura. Es que Marcos aborrec a a los taxistas. Para l eran falsos fil sofos, charlatanes de turno. Y ese viaje no ir a a ser la excepci n. El taxista lo reconoci , ya que su caso policial hab a sido cubierto en varios medios sensacionalistas. l era un reconocido empresario y fue por eso que abundaron las notas sobre el caso. Marchas y contramarchas en las noticias. Y este pseudo fil sofo (Jos Evaristo) no tuvo mejor idea que comunicarle a Marcos que ten a una teor a de lo sucedido aquella fat dica noche. Fue una verdadera provocaci n para l, que hab a subido a ese taxi lleno de prejuicios y mecanismos de compensaci n. Un forcejeo instintivo deriv en una provocaci n por parte del taxista, que no le dej opci n. Fuera del taxi rehus la pelea como le hab a ense ado su sensei. El karate es un camino interior. Una disciplina que solo debe ser usada para defensa en casos l mites. Cuando tuvo que esquivar un potente pero desarticulado derechazo de Jos Evaristo, no tuvo m s remedio que emplear sus reflejos exacerbados. Con una patada efectiva y bien direccionada puso en el piso al taxista, que pareci morir por un momento. Los testigos incriminaron a Marcos que volv a esta vez a la comisar a no por voluntad propia sino a bordo de un m vil policial.Ese extra o personaje, ngel Patrilli escap a Bolivia. Abandon la fuerza policial, seguro de que su incriminaci n en el caso dar a con su paradero tarde o temprano. En Cochabamba, donde se radic moment neamente, intent dejar todo atr s. Ser un hombre nuevo, sin prontuario. Pero su curr culum lo vio empleado en un pub nocturno como personal de seguridad. All transcurr an sus noches, cada d a. Olvidando por momentos la infidelidad de su amada novia Lucrecia, a manos de Tornatore. Su jefe en la empresa 'Global'.
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