Hay muchas lecturas sobre el mar: la de los poetas griegos, en cuyas visiones mitol gicas reside el Mediterr neo, junto a sus remos y espadas. La de los poetas escandinavos, con un mar de auroras boreales y el fr o en los mapas del aire. Y existe El mar de la selva, dibujado por Rodolfo Dada, historias convertidas en tortugas que -al nacer, empapadas de arena- se preguntan si eso que respira tan fuerte es el mar; o perros rescatistas de art culos perdidos, anfitriones de la nostalgia y la sorpresa; o pescadores que cruzan la bondad en una canoa, para que los ni os vayan a la escuela por un sendero de monos y garzas; o ceremonias nupciales bajo un aguacero de iron a y zozobra.
Esto es Tortuguero, el paisaje de un libro poblado de aves y peces del Mar Caribe, narrado por la voz (y mirada) de una ni a, quiz una de sus hijas, quiz dos de sus nietas; o con la mirada de Elvira, otra ni a originaria de este mar y de esta selva quien, a trav s de un caballito de fuego, ve m s all de las brasas. Un libro memorable, moldeado por un escritor que abraz en este ecosistema su lectura obligatoria, convencido de honrar la flora y fauna en las palabras que ve.
DENNIS VILA