En la parada del autob s, cuatro personas esperaban su llegada, sumidas en su rutina. Entre ellas, Erika se coloc al final de la fila y salud con cortes a a la se ora frente a ella. Buenos d as. Aunque un poco fresco, no cree? S , pero es lo habitual. Pronto llegar el verano y volveremos a quejarnos del calor respondi la se ora con una sonrisa.
Mientras tanto, el tr fico en la avenida de Espa a avanzaba con dificultad. Era viernes, hora punta. La espera se prolongaba. Finalmente, el autob s apareci y los pasajeros subieron sin imaginar que, en la siguiente parada, su d a tomar a un giro inesperado.
Un grupo de hombres armados irrumpi en el veh culo. Lo que hasta entonces hab a sido una jornada tranquila se convirti en una pesadilla. Erika y los dem s pasajeros quedaron atrapados en una situaci n extrema, donde cada decisi n definir a su destino. En ese instante, la supervivencia dej de ser una certeza y se transform en una lucha desesperada contra el miedo.