Espa a y la situaci n decadente de ella, no se merecen una tragedia que agoste y sepulte de una vez y definitiva a esta, como tampoco se merece una comedia vaga que solo haga re r al espectador y no pensar. Espa a est muy por encima de esto, y m s en tiempos como los que nos acucian, Espa a es un ente absurdo, brillante y hambriento que por su propia naturaleza no merece m s que algo grotesco. En este sentido, propongo un teatro capaz de reflejar y avergonzar la complejidad de la sociedad espa ola. Un teatro que no se limite a la mera representaci n y observaci n de la realidad, sino que la recree, la parodie y la transforme en algo nuevo y sorprendente. Un teatro grotesco, que muestre la realidad deformada y exagerada, pero que a su vez sea capaz de llegar al fondo mismo de las cosas.
Y he aqu , desde esta base que parte la historia de Macuto, hombre feudal y provinciano, que no se le da bien nada m s que el comer y el beber, pero que influenciado por las maravillas que cuentan en su peque o pueblo sobre la Legi n, decidir probar suerte en ella. Sucedi ndose de forma ca tica y desordenada todo tipo de episodios, tan absurdos como dispares, en torno a nuestro protagonista. Macuto es el vivo reflejo de cualquier espa ol contempor neo: absurdo, brillante y hambriento.