Hay historias que no intentan parecer bonitas. Historias que no prometen salvaci n ni finales limpios ni golpes de luz. Esta es una de esas historias.
Griselda, Robbie y Cormac crecieron en un barrio peque o, en una casa donde el cari o conviv a con el miedo y donde aprender a callar era tan imprescindible como aprender a respirar. Entre ellos formaron un refugio extra o, fr gil e imperfecto, que los sostuvo de maneras que nadie m s vio.
A os despu s, cada uno intenta seguir adelante como puede: Griselda carga con la responsabilidad de cuidar de Olivia y con una vida que nunca le dio tregua; Cormac intenta desenterrar lo que nunca se atrevi a decir en voz alta, mientras lidia con la culpa de haber llegado tarde a casi todo; y Robbie lucha contra s mismo con una mezcla de humor, caos y desesperaci n. Entre los tres persiste un v nculo tan antiguo que duele un poco cuando se estira y todav a m s cuando intenta romperse.
Esta es una historia ntima y honesta sobre la familia que hiere y la que salva, sobre el peso de los silencios, las decisiones que marcan una vida y la dificultad de convertirse en alguien distinto a quien aprendiste a ser.
Una historia tan real como ficticia sobre fracasar, volver a intentarlo y aprender que, a veces, lo nico que puedes hacer es seguir adelante, a sabiendas de que ma ana volver s a perder.