En un rinc n olvidado del cielo, donde las nubes no solo flotan, sino que tambi n sue an, naci una leyenda que muy pocos conocen. No est escrita en libros antiguos ni tallada en piedra, sino tejida en el viento, dibujada en los atardeceres y guardada en las risas de los ni os que creen en lo imposible.
Hab a una vez un peque o pueblo rodeado de monta as suaves y valles cubiertos de niebla matutina. All viv a un ni o llamado Cheke, de ojos grandes como lunas y coraz n a n m s grande. Cheke no era como los otros ni os. No le gustaban los juegos de correr ni las competencias. En cambio, pasaba horas sentado en el tejado de su casa, mirando al cielo, habl ndole a las nubes como si pudieran responderle.