Qu queda de un hombre cuando la memoria empieza a irse?
Andr s Salvatierra tiene setenta y cuatro a os, un diagn stico de Alzheimer que no eligi y una certeza: si no lo escribe, va a perderse a s mismo. Sus cuadernos se convierten en un ancla, en un mapa trazado a mano para no caer hacia adentro, para dejarle a su hija Clara las migas de pan de un camino que cada d a reconoce menos.
Clara, directora de operaciones de un aeropuerto, pasa la vida ordenando el movimiento de cientos de personas. Pero no hay protocolo para esto. No hay plan de vuelo cuando el hombre que te ense a cruzar la calle te pregunta qui n sos.
Andr s dice que es como los alimentos: tiene fecha de elaboraci n y fecha de vencimiento. Solo que la suya est borrosa. Tachada. O prefiere no leerla.
Los fantasmas que me habitan es una novela sobre el olvido y sobre todo lo que resiste al olvido. Sobre los martes cualquiera que resultan ser los recuerdos m s importantes. Sobre una primera novia de pelo oscuro, un beso detr s de una plaza y un amor largo que llen una cocina de conversaciones. Sobre la dignidad de seguir siendo uno mismo aunque el lenguaje se vuelva tenue. Sobre una hija que aprende que cuidar a quien siempre te cuid es la forma m s dif cil y m s sagrada de amar.
Escrita en fragmentos, en fechas inciertas, en una letra que va cambiando con el paso de los meses, esta novela convierte la forma en experiencia: leer a Andr s es acompa arlo. Perderlo y encontrarlo. Sostenerlo un rato.
Los fantasmas que habitan estas p ginas no asustan.
Son de los que acompa an.