Y si la corrupci n pol tica tuviera efectos secundarios?
En San Telmo del Mar, un municipio costero de C diz tan dif cil de situar que hasta los GPS parecen pedir una segunda opini n, la vida transcurre entre bares, rotondas, promesas electorales y facturas que nadie quiere mirar demasiado. All trabaja Luciano Gabarra, periodista de El Faro de Santelmo, soltero por agotamiento y acostumbrado a cubrir inauguraciones absurdas con m s resignaci n que pica.
Todo cambia cuando Carlos Luj n, alcalde del pueblo y experto en convertir el dinero p blico en paisaje decorativo, cae fulminado durante la inauguraci n de la glorieta de la Transparencia y el Futuro. Antes de morir, pronuncia una palabra inc moda: factura.
Luciano se ve arrastrado a una investigaci n cada vez m s disparatada. Junto a Laura Tirado, Jacinto Varea, Evaristo Bermejo, Pura Salvatierra y Mat as, un pescador de pocas letras y pensamientos hond simos, descubrir que la muerte del alcalde solo ha sido el primer s ntoma.
Porque alguien ha creado el Virus Cero.
Un virus imposible, selectivo y moralmente inconveniente que afecta nicamente a pol ticos corruptos, asesores, intermediarios, consultores, juristas de despacho caro y dem s fauna acostumbrada a vivir del dinero com n con cara de servicio p blico. La fiebre sube cuando mienten. Baja cuando confiesan. Empeora cuando destruyen pruebas. Remite cuando dicen la verdad, devuelven lo robado y aceptan las consecuencias.
El problema es que el virus aprende.
Lo que empieza como una crisis municipal en una rotonda gaditana salta pronto a la Diputaci n, a Madrid, al Congreso, a los ministerios, a los partidos de todos los colores y a los despachos donde la corrupci n deja de llamarse robo para convertirse en procedimiento, informe, consultor a o estrategia de comunicaci n. Nadie queda a salvo: la derecha vehemente, la izquierda moral, el centro responsable, los regeneradores profesionales y los vendedores de honradez con tarifa premium.
Detr s de todo aparece el doctor Anselmo Briz, microbi logo calvo, de ojos saltones y paciencia peligrosa, desaparecido durante a os tras denunciar el uso fraudulento de fondos p blicos. Briz no busca poder, dinero ni reconocimiento. Busca comprobar si una sociedad enferma de corrupci n puede curarse cuando la mentira empieza a doler f sicamente.
Los efectos secundarios del dinero p blico es una novela de humor negro, s tira pol tica y esperpento contempor neo donde la risa se mezcla con una pregunta inc moda: cu nta honradez habr a en la pol tica si el cargo dejara de ser un negocio?
Con un tono cido, inteligente y profundamente gaditano, la historia convierte ruedas de prensa, plenos municipales, comisiones parlamentarias, facturas falsas y rotondas delirantes en una comedia feroz sobre el poder, la cobard a, la verg enza y la posibilidad de empezar de nuevo.
Cuando el Virus Cero se extiende por Espa a y despu s por el mundo, los pol ticos descubren que la nica forma de sobrevivir consiste en hacer algo que muchos hab an evitado durante a os: decir la verdad.
Y entonces llega la gran medida final: durante un a o, los cargos p blicos deber n gobernar sin sueldo pol tico ordinario, con una cobertura b sica y bajo vigilancia ciudadana. Solo quienes quieran servir de verdad se atrever n a sentarse en las sillas vac as.
El resultado es tan absurdo como esperanzador: un planeta que empieza a funcionar mejor cuando la corrupci n deja de ser rentable.