Escuch un suave y d bil sonido de ternero y me di la vuelta para mirar.
All estaba. Temblando, h medo, con los ojos cerrados, apenas respirando.
Este peque o necesitaba ayuda. Dije: "Oh, pap . Podemos llev rnoslo? Si no lo hacemos,
morir ". El trabajador dijo: "Ll venselo". Pap lo subi a la cabina del cami n, envuelto en una chaqueta grande y vieja. Lo llevamos a casa lo m sr pido que pudimos.
Tus hijos disfrutar n de la gran aventura con el ternero Roland
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