En Los Confinados: Juicio a la raz n, la narrativa retoma la m s antigua tradici n filos fica -la del di logo vivo, el pensamiento que se interroga a s mismo- para exponer su derrumbe.
Como en los di logos plat nicos, la reflexi n avanza a trav s de voces, encuentros y paisajes.
Pero aqu ya no se trata de la Academia: es un bar de Rosario, un asilo vien s o la sala de espera de un mundo al borde de la implosi n.
Otto, antiguo defensor de la vieja Europa; su hijo Richard, inspector de polic a; y un grupo de j venes programadores acusados de querer "hacer saltar el mundo", componen una comedia tr gica donde se reabre el conflicto eterno entre la fe en la raz n y la tentaci n del caos.
Bajo la apariencia de un thriller metaf sico, la narraci n se desliza hacia una meditaci n inquietante:
c mo una civilizaci n edificada sobre el conocimiento pudo convertirse en el agente principal de su propia destrucci n?
De la bomba at mica al algoritmo, Los Confinados rastrea la continuidad invisible que une la l gica, la t cnica y la muerte.
Su prosa -ir nica, fragmentaria, de una precisi n casi musical- dialoga con Borges y Kundera tanto como con Kant y Hegel.
Donde los sistemas filos ficos buscaban la claridad, esta escritura instala el temblor: la raz n ya no ilumina, sino que arde.
Los Confinados: Juicio a la raz n es una novela sobre el fracaso de la lucidez, una investigaci n literaria sobre el v rtigo de una cultura que solo conf a en su propia inteligencia.
Entre la s tira y la profec a, el texto avanza como una marcha f nebre hacia el fin de la Raz n.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
"Una novela que devuelve a la literatura su derecho a pensar."
Rigurosa, po tica y devastadora. En cada di logo, la raz n se desnuda ante su propio tribunal.
- Luc a Paredes, Buenos Aires
⭐️⭐️⭐️⭐️
"Un thriller filos fico con alma rioplatense."
Los personajes discuten como si el futuro dependiera de una idea, pero detr s de cada argumento late una ternura secreta.
- Diego S enz, Montevideo
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
"La ca da de la Raz n contada con iron a y dolor."
Evoca a Borges, a Bernhard y a Musil, pero tiene una voz propia, precisa, casi musical.
- Mar a del Mar Ortega, Madrid
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️
"Una ficci n donde el pensamiento se vuelve personaje."
Reflexiva y feroz. La lucidez, aqu , es la ltima forma de locura.
- Fernando A. Rojas, Ciudad de M xico