El eje del libro es una cuesti n decisiva para la teolog a oriental: en qu sentido puede el hombre ver o conocer a Dios? Lossky muestra que, para la tradici n ortodoxa, Dios permanece incognoscible en su esencia, pero se comunica realmente al hombre por sus energ as divinas. De este modo, la visi n de Dios no consiste en una comprensi n intelectual de la esencia divina, sino en una participaci n viva, personal y transformadora en la vida de Dios.
Por eso, el libro puede leerse como una introducci n al palamismo: Lossky reconstruye la larga continuidad que une la teolog a b blica y patr stica con la doctrina hesicasta defendida por san Gregorio Palam s. Su intenci n no es presentar el palamismo como una innovaci n tard a, sino como la maduraci n doctrinal de una tradici n mucho m s antigua.
Uno de los puntos m s decisivos de la obra -y quiz uno de los m s interesantes para el lector- es el modo en que Lossky muestra la ntima relaci n entre la visi n de Dios y la theosis, o deificaci n, en la tradici n cristiana oriental. Lossky sostiene en su desarrollo de la teolog a hesicasta que la visi n de Dios no puede entenderse como una mera contemplaci n intelectual ni como una aprehensi n de la esencia divina, sino como una participaci n real en la vida divina, participaci n que transforma al hombre entero.
De ah que Lossky insista en que la ausencia, dentro de la teolog a latina occidental, de una distinci n entre la esencia y las energ as divinas llev a una grave incomprensi n del hesicasmo. Esta incomprensi n queda de manifiesto desde el primer cap tulo de la obra, y reaparece como cuesti n de fondo en sus p ginas finales. Para Lossky, el problema no se limita a una disputa terminol gica: afecta directamente al modo mismo de entender la deificaci n. All donde no se distingue entre la esencia incomunicable de Dios y sus energ as divinas comunicables, la theosis corre el riesgo de quedar reducida a una categor a moral, psicol gica o puramente intelectual, perdiendo su sentido propiamente ortodoxo: la participaci n real del hombre en la vida divina.
Es por esto que esta obra tambi n puede entenderse como una historia del desarrollo doctrinal dentro de la teologia de la distinci n entre energias y esencia de Dios, distincion que Lossky ya detecta en los padres capadocios y que reoorre todo el desarrollo ulterior de la teologia cristiano ortodoxa.