rase una vez una pareja de ancianos que olvid alimentar a sus Nisser en Nochebuena. No era su intenci n faltarles el respeto. Al fin y al cabo, hab an formado parte de sus vidas desde tiempos inmemoriales.
No, la vejez los hab a vencido y simplemente lo olvidaron o cre an que ya los hab an alimentado. La escalera que conduc a al tejado bajo estaba colocada y la trampilla abierta, as que Lasse, el esposo, pens que su esposa Trine hab a hecho la buena obra, como todos los a os.
Trine, por su parte, estaba segura de que Lasse hab a alimentado a los que viv an con ellos.