Cada domingo, miles de predicadores suben a un p lpito con una Biblia en la mano. Pocos se han detenido a preguntarse si lo est n haciendo bien.
No si fueron aplaudidos. No si alguien llor al final. Sino si la Palabra de Dios lleg limpia, fiel y poderosa a quienes los escucharon.
La predicaci n eficiente y eficaz es la conversaci n franca que nadie tuvo contigo antes de darte el micr fono. En estas p ginas encontrar s lo que los seminarios no siempre ense an: c mo preparar un mensaje con prop sito, c mo estructurarlo para que la congregaci n no se pierda, c mo desarrollar el car cter que debe sostener cada palabra que sale de tu boca, y c mo depender del Esp ritu Santo sin usar eso como excusa para no prepararte.
Predicar no es entretener. No es demostrar conocimiento. Es un acto divino-humano en el que Dios habla a trav s de una boca humana a orejas humanas. Y eso exige algo m s que talento. Exige diligencia, honestidad y la humildad de quien sabe que no es la fuente, sino el canal.
Si tienes el llamado de proclamar, este libro fue escrito para ti. Para que el pr ximo domingo que subas al p lpito, puedas decir con honestidad: or , estudi , me prepar . Ahora, Dios, habla t .
Porque la gloria no es tuya. Nunca lo fue.