Hay experiencias que no logran explicarse del todo, pero sí se reconocen. Y es en ese territorio -íntimo, sensorial, a veces contradictorio- donde se inscribe 'La penúltima hora'.
Odalys García construye una escritura donde imagen, ritmo y emoción operan en equilibrio. Lo íntimo, lo reflexivo y lo corporal se entrelazan desde una tensión constante entre el deseo y la lucidez. El cuerpo se convierte en espacio de memoria y resistencia. Cada poema avanza con una cadencia propia, dejando que la experiencia se revele.
Más que imponerse, este poemario se sostiene desde su coherencia interna. Y es en esa articulación afinada entre voz, imagen y ritmo -atravesada por la tensión que recorre el conjunto- donde reside su mayor solidez.