Isabel Allen sab?a que no deb?a confiar en los hombres. Mucho menos, en uno cuyo apellido trajo la desgracia a su hermana.
Adolfo Mondrag?n era un hombre poderoso y deseado por las mujeres, no solo por su atractivo f?sico, sino por su fuerza seductora, la misma que podr?a hacerla perder la cabeza si se lo permit?a. Y si algo ansiaba Adolfo, como nunca en su vida, era que Isabel dejara de comportarse como una virginal jovencita; pues ?l mejor que nadie la conoc?a bien.
A?os atr?s la vio amenazar a su hermano con delatar su irresponsable paternidad ante la prensa sin importarle da?ar la reputaci?n de su madre: una famosa dise?adora de ropa. Luego lo estaf? y desapareci?.
Adolfo y su familia quer?an la custodia de la ni?a que una vez fue rechazada por un mal entendido; el problema era que Isabel la ten?a y simplemente se negaba a d?rsela, tanto o m?s como entregar su voluntad al hombre que intentaba seducirla con falsas promesas de amor.