Soy Juan. Notario de Almas. Y habito en el purgatorio.
Mi trabajo comienza cuando se termina lo anterior. Cuando se detiene el tiempo. Cuando el alma se desprende del cuerpo como una sombra mal pegada. Entonces aparezco yo, para acompa ar ese ltimo acto narrativo que algunas veces es el primero o al menos el primero sincero.
He escuchado a todos y de todo. Me han dicho cosas que no quisieron o no pudieron confesar a nadie, ni a su propia madre... y otras que tal vez nunca se atrevieron ni siquiera a pensar.
He escuchado relatos nacidos en cuevas, en imperios, en pueblos o suburbios, en barrios residenciales o en favelas. He escuchado a quien muri sin saber leer, y a quien aprendi m s de quince lenguas. Mis preguntas, cuando las hay, son elementales. Y la respuesta, cuando aborda lo esencial, nunca est en la cifra. Est en el temblor de la voz. En el silencio que sigue despu s.
La fe -toda fe- es una forma de lenguaje. Y lo importante, al final, es que la lengua encuentre lo que quiere decir.
Por qu le llamo "purgatorio" entonces? Por qu Purgatorio y no Bardo, Naraka, Asf delos o Gehena? Por qu mi nombre es Juan y no Siddhartha, Tenoch, Di genes, Al-Ghazali o Sun Tzu? Quiz este libro no deber a existir. Quiz sea una filtraci n del otro lado. Un error de contenci n. Un accidente editorial entre planos.
Tal vez cada lector, al abrir este libro, lo reescribe sin saberlo, lo adapta a su conciencia, como hacen las almas con sus entornos.
Tal vez t mismo, al leer esto, est s reconfigurando los nombres, las formas, los significados. Tal vez este libro no fue escrito para ti... o, tal vez s .
Y justo por eso lleva este t tulo, y justo por eso me llamo as .