Esta novela nace de la necesidad de habitar el silencio que queda entre los p rrafos oficiales de la historia y el Derecho. Nos ha motivado el deseo de asomarnos al abismo de un hombre, Caif s, que no fue un villano de f bula, sino un bur crata de lo sagrado atrapado en la maquinaria del poder. Quer amos explorar la angustia de quien, para salvar una instituci n milenaria y la identidad de un pueblo bajo el tal n de Roma, decide que la Verdad es un lujo prescindible.
La Niebla de Caif s surge para diseccionar esa zona gris donde la pol tica devora a la fe.