En el norte de Italia, en pleno siglo XVII, la peste ha convertido cada calle en un lugar de espera. Espera de fiebre, de silencio... y de muerte.
En un lazareto aislado entre B rgamo y Brescia, donde los enfermos son separados seg n su estado y el aire se purifica con vinagre, humo y rezos, comienza a suceder algo que nadie sabe nombrar.
Los enfermos dejan de morir.
No sanan.
No mejoran.
Pero tampoco cruzan el l mite.
Mientras las cuadrillas armadas recorren el territorio retirando cuerpos y quemando focos antes de que la infecci n se extienda, y los m dicos de la peste anotan cada s ntoma bajo sus m scaras de pico, una joven boticaria se ve atrapada en una lucha silenciosa entre quienes quieren comprender lo que ocurre... y quienes est n dispuestos a destruirlo.
En medio de ese equilibrio imposible, aparece un hombre que no termina.
Y lo que empieza como una anomal a dentro de la enfermedad pronto se convierte en algo m s profundo, m s inquietante... y mucho m s peligroso que la propia peste.
Porque en un mundo gobernado por el miedo, la superstici n y la fe, hay algo que nunca deber a alterarse.
El momento en que la muerte sucede.