La f brica estaba destinada a quebrar a Lottie.
La f brica de Heston ya hab a destrozado incontables vidas j venes: arrancando dedos, aplastando extremidades y extinguiendo la esperanza en la mirada de los inocentes. Lo hab a hecho sin piedad, sin descanso. As era la vida en las f bricas de la Inglaterra victoriana. Por qu iba a ser Lottie diferente?
Sin embargo, la f brica era su mundo. No conoc a nada m s all de su estruendo ensordecedor y el ritmo implacable de la supervivencia. Pero Lottie no tard en aprender que sus peligros m s oscuros no eran las m quinas; era la crueldad que acechaba en las sombras, la injusticia que medraba en el silencio.
Decidida a oponerse al sufrimiento que la rodeaba, alz la voz en secreto y se convirti en la protectora an nima de los desvalidos, los hu rfanos, los olvidados. Soport el peso del dolor ajeno, tal como su madre lo hab a hecho antes que ella.
Pero, a medida que se convert a en una joven deslumbrante, Lottie descubri que no todas las amenazas adoptaban la forma de engranajes y acero chirriante. Un peligro mucho m s despiadado la observaba, aguardando; y, cuando fue a por ella, no tuvo ni idea de c mo defenderse.