Cuando era joven, en mi escuela sol?a contarse una t?trica leyenda
acerca de una vieja casa abandonada, cerca del colegio, en cuyas ventanas
varios alumnos dec?an haber visto siniestras sombras asechando,
desde el ?ltimo piso, hacia el patio donde todos jug?bamos.
Una tarde mis amigos y yo nos aventuramos a investigar el interior
de ese desolado edi?cio, cuya sola contemplaciLn me provocaba una
horrible opresiLn en el pecho.