La obra La invenci n del pueblo jud o de Shlomo Sand ha influido en mbitos acad micos, pol ticos y culturales al proponer que el "pueblo jud o" es una construcci n moderna surgida del nacionalismo europeo, cuestionando as la continuidad hist rica b blica de Israel. Sin embargo, esta tesis presenta un problema central: excluye deliberadamente el marco teol gico que da origen y sentido a los textos y a la identidad de Israel, reduciendo la historia b blica a mito y sustituyendo a Israel por una categor a meramente sociol gica.
En este primer tomo -limitado al an lisis hasta la p gina 88 de la famosa obra- se evidencia que el autor, desde una postura atea, niega el xodo y redefine tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento como construcciones m ticas, incurriendo adem s en falacias l gicas, sesgos y falta de rigor metodol gico. Frente a esto, la presente obra parte de una premisa fundamental: Israel no puede entenderse al margen de su dimensi n teol gica, pues antes que una naci n pol tica es un pueblo constituido por pacto y revelaci n divina.
Ignorar este marco no es neutralidad acad mica, sino una decisi n interpretativa que distorsiona las conclusiones. Por ello, este an lisis no pretende ser un ataque personal, sino una evaluaci n cr tica de los supuestos de Sand, especialmente su omisi n del Israel b blico de las doce tribus y la confusi n entre jud os e israelitas. As , se busca evidenciar los l mites de una historiograf a que intenta desmontar una identidad teol gica sin considerar la teolog a misma.
Hasta este punto, el autor no demuestra de forma concluyente sus afirmaciones, apoy ndose m s en presuposiciones ideol gicas que en evidencia s lida, recurriendo incluso a la falacia del silencio. En contraste, se afirma que toda interpretaci n parte de presupuestos de fe: mientras Sand deposita su confianza en un relato hist rico materialista, esta obra se fundamenta en la fidelidad de Dios y en la coherencia del relato b blico.
Finalmente, resulta significativo que la obra de Sand se sustente en categor as propias del materialismo hist rico, vinculadas a la tradici n del Karl Marx, donde la conciencia y la identidad se explican a partir de procesos materiales y no de realidades trascendentes. Este enfoque, al prescindir de Dios como fundamento, condiciona de antemano sus conclusiones y refuerza una lectura ideol gica que pretende reinterpretar a Israel fuera de su propia autocomprensi n b blica.
En definitiva, el intento de presentar a Israel como una invenci n carece de sustento probatorio suficiente y responde m s a un marco ideol gico -de car cter materialista- que a un an lisis hist rico integral.