El poder, ese mismo que se ha pasado la historia crey ndose Dios, se ha preparado para salvarse de lo inevitable: ha creado crisis financieras y pandemias para saquear los Estados y construir b nqueres subterr neos en los que esconderse (tal y como estaba profetizado), y desde los a os ochenta, cuado la Ecuaci n de Juicio Final arroj como nico resultado una singularidad inevitable, lo han hecho en todo el mundo. Sin embargo, el tiempo se ha agotado.