Para Valentina, heredar una empresa de moda tiene un precio: compartirla con el hombre que quiere quit rtela.
Roman Prescott lleva dos a os haci ndole ofertas de compra a Valentina Michaelis. Ella lleva dos a os rechaz ndolas. Entre ellos hay una guerra silenciosa que ninguno de los dos ha ganado a n. Lo nico que tienen en com n es la empresa que el padre de Valentina construy , y ese odio mutuo que han perfeccionado con una eficiencia admirable. Un viaje obligatorio a los Hamptons, una caba a demasiado peque a y una tormenta que no cesa bastan para demoler el muro que hab an construido para no mirarse. Porque resulta que el odio y el deseo tienen el mismo pulso. Y que algunas herencias van mucho m s all de lo que dice cualquier testamento.