Cerrar la superficie no significa que el abismo haya desaparecido.
Meses despu s de que Alba lograra sellar la fractura en su dormitorio, la paz parece haber regresado. Pero en las sombras de un invierno h medo, una l nea casi invisible vuelve a surcar la pared. No emite luz, sino oscuridad.
Alba pronto descubre que lo que cre a resuelto solo se ha comprimido. Debajo de la superficie de la memoria habita el Umbral, una capa fundacional donde el dolor no se cuenta por individuos, sino por d cadas de silencios acumulados. All , atrapado desde hace cuarenta y dos a os, aguarda el Arquitrave, un psiquiatra que intent cartografiar el subconsciente y termin convertido en parte de su arquitectura.
En esta segunda entrega, el misterio se vuelve personal. La conexi n entre el Arquitrave y el pasado de la madre de Alba sale a la luz, revelando que algunas heridas son hereditarias. Cuando Celia queda retenida en las profundidades como un "ancla" del sistema, Alba y Rael deber n emprender el descenso definitivo.
Cuatro testigos. Veintisiete figuras de sombra. Un solo camino de salida.