El equilibrio ha colapsado. El fuego ya no espera. Arde.
Los portadores han despertado... y han elegido.
Lo que una vez fue s mbolo sagrado ahora es arma.
Las ciudades caen bajo el peso de antiguos poderes desatados,
y los seguidores de los libros divinos ya no rezan: conquistan, temen o destruyen.
En esta nueva era, no hay contemplaci n.
Solo llamas. Traiciones. Y guerra abierta.