Mosc . Medianoche. El Kremlin duerme, pero sus sombras no.
Luces parpadeantes, pasillos helados, oficinas selladas. Cada rinc n esconde un secreto que podr a cambiar el destino del mundo.
No es ambici n. No es poder. Es obsesi n. Control absoluto. Cada decisi n tomada aqu puede alterar la historia.
La URSS no busca solo conquistar territorios.
Quiere dominar mentes. Borrar tradiciones. Destruir libertades.
Su ideolog a comunista-socialista debe imponerse, sin excepci n. Cada pa s. Cada pueblo. Cada vida. Nadie est fuera de su alcance.
Israel. Vulnerable. Joven. Un faro de resistencia que debe ser apagado.
Pero el Leviat n no se limita a un pa s. Sus tent culos se extienden: Am rica Latina, frica, Asia, Europa.
Y, sin embargo...
En muchos lugares, la conspiraci n fracas .
Hombres y mujeres an nimos, pueblos que no se rindieron, gobiernos que resistieron.
Contuvieron la marea de destrucci n.