Han pasado a os malos, inviernos duros. Muchos marcharon dejando atr s casas y cultivos. Los que quedaron lo hicieron manteniendo la fe en su tierra, sacrificando todo por no perder ni un surco de esta.
No se hacen a la idea de lo que significa una f brica. Jam s quemar an su tierra qued ndose sin el sustento, la tierra no est para eso." Qu guerra nos traer n?".
Cegados por la ambici n y el poder prometido comienzan a instalarse entre vecinos del Valle, trayendo consigo nuevos intereses y formas de vida. Crearon los cimientos de un nuevo progreso y el germen de una cultura que rompi con aquella calma fraguada durante a os.
Deseos mezclados entre sombras de monta a, robles y ahora el rojo intenso de carb n incandescente, procedente del centro de la tierra, envueltos de un fr o traicionero que nunca tiene prisa por desaparecer.
Mientras unos intentan acomodar lo imposible, exigi ndole a la tierra renunciar a lo que es suyo, otros muestran apego y respeto: saben cuan dura puede ser su venganza. Una casa se construye o se destruye, una f brica tambi n. Pero la tierra siempre est aqu , lo ltimo que se vende y lo ltimo que se pierde porque tarde o temprano todos volvemos a necesitarla al final de nuestras vidas.