Cuando un multimillonario tech empieza a cumplir profec as antiguas con precisi n matem tica, tres personas deben descubrir si es un salvador, un estafador... o algo mucho m s oscuro.
El as Kaine apareci de la nada hace dos a os. Nadie conoce su verdadero origen. En tiempo r cord construy un imperio tecnol gico que vale m s que pa ses enteros, predice colapsos econ micos con exactitud escalofriante y re ne a cientos de millones de seguidores que lo veneran como un l der espiritual.
Viste Armani. Conduce un Tesla blindado. Vive en un tico en Manhattan. Dona billones a causas humanitarias mientras sus inversiones destruyen industrias completas. Dice que viene a "despertar a la humanidad"... pero su empresa acaba de comprar tres de las mayores plataformas de noticias del mundo.
Maya Rosenberg, ex rabina convertida en detective privada, es contratada por familias jud as ortodoxas que creen que Kaine es un falso profeta peligroso. Pero cuanto m s investiga, m s se enfrenta a lo imposible: Kaine cumple profec as de tres religiones diferentes. Imposiblemente. Matem ticamente imposible.
Thomas Vega, ex marine y jefe de seguridad de Kaine, comienza a detectar patrones inquietantes: accidentes que rodean a quienes investigan a su jefe, reuniones secretas a medianoche, servidores encriptados a los que ni l puede acceder... y unas cicatrices en las manos de Kaine que parecen marcas, no heridas.
Zara Ibrahim, neurocient fica del MIT, es invitada por Kaine a estudiar "un fen meno inexplicable". Lo que descubre la aterra: Kaine puede leer mentes. No metaf ricamente. Literalmente. Y quiere que ella lo ayude a escalar esa capacidad a nivel global a trav s de tecnolog a.
Cuando tres CEOs de corporaciones globales aparecen muertos en una semana -todos con la misma nota suicida citando a Kaine- y el FBI, el Mossad y el Vaticano convergen en Nueva York, Maya, Thomas y Zara deben unirse.
Porque Kaine acaba de anunciar un "evento que cambiar la historia humana" en Times Square en 72 horas.
Y nadie sabe si viene a salvarnos...
o a juzgarnos.
En la era de la informaci n, el mayor poder no es la verdad.
Es controlar qui n la cree.