En este libro, Ismael, que naci en un pueblo de Li bana y pas la mayor parte de su vida trabajando en los montes, cuenta, desde la residencia en la que se encuentra y durante la reclusi n por el Covid, los episodios de su vida que m s recuerda.
Habla de la infancia y de c mo, mientras cuidaban el ganado en el monte, el mejor juego era hacer algo con madera; la juventud y la madurez, muchas veces lejos de su pueblo cortando rboles o sac ndolos del monte con una carroceta, o cazando con los amigos del pueblo, siempre para comer; y ya jubilado, la poca m s feliz de su vida, trabajando la madera y viendo que "lo que hac a quedaba bien".
Sorprende ver c mo fue capaz de hacer la puerta de su casa o la mesa de la sala con una sierra, una garlopa y un form n, de cazar martas, ardillas o jabal es, de esquiar ladera abajo por un monte de robles, con albarcas y los esqu s que l se hac a, o de enga ar a los rboles.
Dec a que hab a pasado toda la vida trabajando y en condiciones muy duras, corriendo riesgos porque "en el monte nada es f cil". Pero tambi n tuvo tiempo para disfrutar de los afectos de las personas cercanas y, lo mismo que dej arcas, sillas y mesas de las maderas que tanto le gustaban, dej el cari o y la admiraci n en quienes tuvimos la suerte de conocerle y las p ginas de este libro tambi n para los que no le conocieron.