En Ira con piel, la poes a de Xavier Oquendo Troncoso y la fotograf a experimental de Luis Enrique Yaulema instauran un territorio donde la palabra y la luz se afectan de manera rec proca y producen una realidad compartida. Poema e imagen no funcionan como reflejos: se co-modulan dentro de una matriz sensorial que busca coherencia profunda y rompe la lectura lineal.
La obra se sostiene en los principios de Maturana y Varela: el lenguajeo como acci n viva, la autopoiesis como creaci n de mundo, y el acoplamiento estructural como reconocimiento del entorno desde la experiencia encarnada. Esa visi n aparece en versos que revelan la materia ardida del cuerpo: "La sangre es una migrante que odia los cuerpos", "Estoy animal aplastado; me falta un sol". La poes a piensa desde la piel que siente, desde la energ a que toca y altera la percepci n.
La c mara de Yaulema introduce el desenfoque como frontera perceptiva: una apertura hacia zonas donde la conciencia ajusta su intensidad y concede espacio a lo que no admite nitidez inmediata. Esa deriva visual enlaza con perspectivas m s integrales del pensamiento contempor neo. De manera sutil, la obra coincide con la intuici n de Fritjof Capra: la claridad surge desde un entramado ecol gico, no desde la fragmentaci n.
Por eso, Ira con piel deja atr s los cortes, las divisiones y las oposiciones r gidas. El libro propone una experiencia ecol gica del ser. Cada p gina confirma una misma apuesta de lectura: la plenitud aparece cuando cuerpo, imagen y palabra se asumen como una totalidad viva.
MARISA RUSSO
Editor-in-Chief, NYPP