La velocidad es la nica oraci n que conocen los sin-dios.
En el a o 2041, la megal polis de Neo-Edo es un organismo colosal de cuarenta y dos millones de almas divididas en diecisiete niveles urban sticos. En la cima, el Consejo de Directores gobierna desde rascacielos corporativos que perforan las nubes de di xido de azufre. En el fondo, en el nivel cero conocido como el Bajo, la lluvia sucia cae sin obst culos y la poblaci n subsiste en la miseria bajo un dolor industrial normalizado.
Pero entre el cielo corporativo y el infierno del asfalto se extiende una telara a de autopistas elevadas: diecisiete viaductos principales que se han convertido en el tablero de ajedrez de las bandas de motociclistas. Un territorio salvaje trazado en caucho quemado y sangre seca donde solo impera una ley: la velocidad, la determinaci n y la disposici n a sangrar por ello.
Las Furias mandan. Los dem s piden permiso.
Kanami Sato lidera a Las Furias, un grupo de j venes marginadas y hu rfanas que han construido en estas autopistas su nico refugio disponible. Conducen al l mite de la f sica en una ciudad dise ada para que ciertas personas no tengan historia. Sin embargo, la noche del jueves diecis is de octubre, tras una brutal persecuci n contra la banda de Los Arlequines en el Viaducto 7, las reglas del asfalto cambian para siempre.
En medio de la lluvia cida de la madrugada, Las Furias se topan con una anomal a en el carril central: un ni o de pelo blanco, piel imposible y ojos grises del que emana un perturbador pulso electromagn tico. Su aparici n desatar una violenta tormenta que conectar los secretos biotecnol gicos de Nexagen Biotech con el destino de quienes no tienen nada que perder.