Mario siempre cumplió con el destino que su familia eligió para él. Heredero, hijo ejemplar, pieza de un sistema que nunca cuestionó. Pero cuando la presión por casarse y sostener una vida que ya no siente como suya se vuelve insoportable, su fachada comienza a resquebrajarse.
En medio de ese derrumbe aparece Alex, más joven, observador, incómodamente lúcido. Su presencia pone en tensión aquello que Mario se niega a nombrar y amenaza con romper un equilibrio construido a base de silencios.
Heredero es una historia de control, máscaras y límites difusos, donde el deber y el deseo chocan, y donde mirar demasiado de cerca puede cambiarlo todo.