Si Her clito hubiera nacido en la India y no en Grecia, habr a sido reconocido no s lo como fil sofo, sino tambi n como m stico. Los fragmentos de sus palabras que se conservan fueron rechazados durante mucho tiempo por oscuros y enigm ticos en favor de la l gica unidimensional de Arist teles. Este libro aporta la sabidur a de Her clito a los eternos enigmas de la vida y la muerte, la somnolencia espiritual del hombre, el autoconocimiento y la evitaci n de los extremos.