En las sombras de la edad media,
mi vida se teji con hilos
de pobreza y dolor. Fui testigo de
los maltratos que mi madre y
yo sufr amos a manos de mi propio
padre.
En la oscura espiral de la desesperaci n, ca en la prostituci n, y
casi pagu con mi vida las consecuencias amargas de ese camino.
Hoy, desde lo m s profundo de mi experiencia, les digo a mis hermanas:
no permitan que las adversidades las definan, ni caigan en las
trampas que la vida nos tiende. No dejen que la pobreza y el abuso
dicten su destino. Luchen por sus sue os con la fuerza de mil batallas.
Aunque mi pasado est marcado por sombras, he aprendido que no
todos los hombres son iguales. No busquen venganza en su coraz n,
porque el odio solo perpet a el ciclo de la miseria. M s bien, alcen
la voz, luchen por la justicia y el respeto que merecen.
Mujeres, somos fuertes, somos valiosas. No se rindan ante las
circunstancias, luchen por un ma ana mejor. Que mi historia sirva
como lecci n, pero tambi n como inspiraci n para que ninguna mujer
m s caiga en las garras de la desesperaci n. El poder est en ustedes,
en su resiliencia y determinaci n. Adelante, conquisten sus sue os
y desaf en el destino con coraje y dignidad "