El libro de Hebreos es verdaderamente uno de los grandes dones de Dios a la iglesia. Bellamente compuesto, es distinto de cualquiera de las cartas o Evangelios del Nuevo Testamento. En realidad, no es ni una carta ni un evangelio. Si se lee en voz alta, como pretend a originalmente el autor, se parece mucho m s a un serm n. Combina algunos de los escritos m s elocuentes del Nuevo Testamento con afirmaciones teol gicas y cristol gicas muy profundas.
Hay dos cualidades que hacen que Hebreos destaque. La primera es su presentaci n de Jesucristo. Hebreos revela la humanidad de Jes s, al tiempo que argumenta poderosamente a favor de su grandeza y deidad. Ning n otro libro b blico pinta una imagen tan clara de Jes s como hombre de debilidad humana y, al mismo tiempo, como nuestro Dios poderoso. En Hebreos, vemos a Jes s como el gran sumo sacerdote a trav s del cual obtenemos acceso ilimitado a Dios. Hebreos presenta la visi n m s exaltada de nuestro Salvador que se encuentra en las Escrituras. Y como dijo Jes s: "Yo, cuando sea levantado de la tierra, atraer a todos a m mismo" (Juan 12:32), tambi n es el que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros (Hebreos 4:15). Levantar a Jes s es lo que hace el libro de Hebreos.