Dicen que el deseo puede unir a dos cuerpos... pero tambi n puede separar dos almas. En una ciudad donde las apariencias lo ocultan todo, una mujer marcada por un pasado silencioso y un hombre con secretos demasiado oscuros se encuentran, como si alguien hubiera trazado con fuego su destino. Lo que comienza como una atracci n fulminante se transforma en una espiral de pasi n, celos y sangre. Cuando el primer cad ver aparece, ya es demasiado tarde para fingir que solo era amor. A veces, el deseo no une: desgarra. Y solo sobrevive quien se atreve a mirar de frente lo que otros prefieren enterrar. Hasta que el deseo... los separe.
Sobre la autora:
To i Ramos naci en Andaluc a, tierra de ra ces profundas y emociones intensas. Desde muy joven mostr una sensibilidad especial al comportamiento humano lo que la llev a estudiar Psicolog a Cl nica, carrera que le permiti explorar las complejidades de la mente, el alma y los silencios que muchas veces no se atreven a hablar.
No fue hasta cumplir los 38 a os que descubri con fuerza su verdadera vocaci n, la escritura.
Un espacio donde las emociones, los conflictos y los secretos se transforman en palabras, historias y personajes que laten con verdad. Desde entonces no ha dejado de escribir.
Este es su tercer libro. Decisiones. Relatos del alma y ahora este...
"Hasta que el deseo nos separe" probablemente el mas visceral y oscuro. Un thriller que combina su conocimiento del alma humana con una narrativa envolvente y precisa, donde cada pagina arrastra al lector a enfrentarse con el deseo, la culpa y los limites entre el amor y el crimen.
To i escribe desde lo vivido, lo intuido y lo imaginado, con una voz propia, madura y sin artificios.
Una autora que no teme mirar al abismo...y contarlo.
No recordaba cu nto tiempo llevaba en esa ba era. El agua ya no estaba caliente, pero ella no se mov a.
Solo sus ojos, fijos en la l mpara del techo, parpadeaban lentamente.
Hab a algo en esa quietud que la proteg a, como si mientras no hiciera ruido, el mundo tampoco la viera.
Y ella necesitaba eso: no ser vista. No todav a.
El timbre son dos veces.
No con urgencia. Con esa calma que perturba m s que una alarma.
Se incorpor despacio, envolviendo su cuerpo con la toalla, y camin descalza hasta la puerta.
No pregunt qui n era.
Abri .
- Clara Montesinos? -pregunt el hombre, alto, de mirada serena y chaqueta gris.
Mostr una placa.
-Inspector Gabriel Soria. Puedo pasar?
Ella no respondi . Solo se apart para dejarle entrar.
Ten a esa mirada suya de ni a que lo ha perdido todo y a n as sigue de pie.
-Han encontrado un cuerpo -dijo l sin rodeos, gir ndose hacia ella-. En el r o. Y llevaba esto.
Sac de un sobre una fotograf a desgastada.
Clara palideci .
Era ella.
Ella... y l.
Y entonces supo que aquello que hab a enterrado tan profundo, no estaba muerto. Solo dormido.
Y acababa de despertar.
Clara se qued inm vil frente al inspector, como si a n estuviera bajo el agua, flotando en ese limbo donde las palabras no tienen peso.
Gabriel Soria guard la fotograf a y observ la habitaci n. Ten a la capacidad de leer entre las cosas. Sab a que lo importante no siempre est en lo que se ve, sino en lo que se oculta con esfuerzo.
- Lo conoc a? -pregunt , sin levantar la voz.
Ella no respondi de inmediato. Se acerc a la mesita del sal n y encendi un cigarro, con las manos tembloro