HAROT (O la venganza de Polifemo) nos presenta a un lector integrado a la narraci n a partir de los signos del juego. El inicio de la lectura significa para l un viaje simb lico hacia los rincones desconocidos del lenguaje: la palabra duplic ndose ante la espesura de un espejo. Desde el comienzo se responsabiliza al lector por la configuraci n de la narraci n, consagr ndolo como "Caballero de la Corte de la Nada", quien en la medida en que lee, recrea el mundo de la escritura. Motivado por su propio deseo de inquirir, se siente atraido por la inevitable inagotabilidad del discurso narrativo.
Asistimos a la contemplaci n de muchas existencias: la del Poeta, la de Henry; mujeres como Ailcid, Aim e, Dhaja, Teresa; de diosas y pitonisas que se resisten a disolverse en el fascinante universo del laberinto de la narraci n.