Desespera, inquieta, impacienta y turba en ocasiones... Ella te romper el coraz n, derrumbar tus sue os, aplastar tu ego y acabar con tus deseos de hacer aquello que t mismo te hab as propuesto hacer. Es amarga, pero dulce al paladar. Es chocante, pero consoladora al abrazar. Es dura al recibir, pero blanda al percibir. Ella tiene la capacidad de hacer esto y mucho m s en el coraz n de aquel que la escucha y decide creerle. Unos la evitan mientras que otros la buscan. Unos le huyen mientras que otros la persiguen. Unos la niegan, pero otros la aceptan. No te hablo de alguien, te hablo de algo. Ella, es el sue o de Dios manifestado al coraz n del hombre.
Es Su deseo m s profundo revelado al coraz n de aquellos que intiman con Dios... Ella es la Voluntad de Dios.