Su descripci?n de esas connivencias pone
de relieve la turbia tolerancia de los pa?ses m?s poderosos del planeta a la
hora de actuar ante asuntos de tanta gravedad como la limpieza ?tnica
y el genocidio, y el doble rasero que han adoptado para juzgar a promotores de
guerras y actos de terrorismo internacional como Sadam Hussein, Muamar Gadafi y
Slobodan Milosevic.