Existe un momento en toda relaci n aut ntica con Dios donde dejamos de preguntarnos nicamente qui n es l y comenzamos a descubrir qui nes somos realmente nosotros.
Ese momento puede resultar inc modo.
La luz de Dios posee una caracter stica maravillosa: revela.
No revela para avergonzar.
Revela para sanar.
Lo que permanece oculto nunca puede ser restaurado.
Por eso este segundo libro representa un paso decisivo en el proceso de transformaci n.
Despu s de aprender a descansar y comenzar a conocer verdaderamente a Dios, llega el momento de permitir que Su presencia ilumine aquellas reas del coraz n que durante a os permanecieron escondidas.
Descubrir s que el cielo no es nicamente un destino futuro, sino una realidad que comienza a manifestarse cuando Dios gobierna el coraz n humano.
Tambi n comprender s que la fragilidad no es un defecto del creyente.
Es el lugar donde la gracia encuentra espacio para manifestarse.
No temas a la luz.
Aquello que Dios expone con amor, tambi n lo restaura con poder.
Cada p gina de este libro ha sido escrita con la esperanza de que descubras que la vulnerabilidad delante de Dios siempre ser el comienzo de una fortaleza mucho mayor.
Contin a caminando.
La transformaci n apenas comienza.