En 1983, ETA mataba casi cada semana a un guardia civil, un polic a o un militar. Lo hac an convencidos de que luchaban por el pueblo vasco.
Tras cada atentado, los etarras hu an al sur de Francia -para ellos, Iparralde-, donde eran acogidos como refugiados pol ticos.
El Estado espa ol no consegu a ni acabar con la banda ni que Francia extraditara a sus miembros.
Fue entonces cuando un grupo de hombres decidi que aquello se iba a acabar por las malas. Y combatieron el terrorismo desde fuera de la ley. Lo hicieron convencidos de que luchaban por el pueblo espa ol.
Una cosa, o la otra, o ambas -seg n a qui n se pregunte- dieron lugar a la guerra sucia m s sangrienta de la historia reciente de Espa a. Una guerra que hoy nos parece impensable. Una guerra cuyas claves a n siguen bajo secreto de Estado.
Esta es la historia de los hombres que la protagonizaron.
Los que cruzaron la l nea.