La Santa Cena - Cena del Se or- es una ceremonia que estar para siempre realiz ndose en la iglesia hasta que Cristo vuelva por ella (1Corintios 11:26). La observaci n a las doctrinas y pr cticas alrededor de este acto nos llevar n a encontrar de todo, desde lo irreverentemente blasfemo, hasta lo absurdo. Jes s otorg importancia preeminente a esta ceremonia, conteniendo en ella promesas: promesa de Salvaci n, y promesa de Intimidad con l; la m s intensa intimidad con sus disc pulos, por cuanto dijo acerca de ella: "el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitar en el d a postrero. ...] El que come mi carne y bebe mi sangre, en m permanece, y yo en l." (Juan 6:54,56). Hoy no parece que la Cena del Se or sea importante para la cristiandad. C mo es posible que acerca de esta ceremonia de significanci n tan especial, encontremos tal diversidad de interpretaciones? Unos, que realizan eucarist a todos los d as; otros que hacen una conmemoraci n solo en los d as de la pascua anual jud a. Pasando por los que dan agua en lugar de vino, y completando con los que no comparten ninguno de los elementos durante la ceremonia, sino que apenas se dedican a observar pasar el pan y el fruto de la vid; lo que vemos es que la cristiandad satisface sus propios deseos en esta ceremonia, n el deseo de Jes s. Muy tempranamente, el registro hist rico recoge que esta ceremonia sufri trastornos en su orden, prop sito, y resultados, como percibimos en el tratado que el ap stol Pablo dirigi a los hermanos corintios acerca de este tema, y en donde les amonesta: "Cuando, pues, os reun s vosotros, esto NO es comer la cena del Se or." (1Corintios 11:20). A n hoy, en la gran diversidad de doctrinas, pr cticas y maneras de interpretar la Cena entre los diferentes grupos o denominaciones cristianas, encontramos la m s elocuente evidencia de que la cena del Se or contin a sufriendo grandes tergiversaciones. Satan s se esmera en da ar el mensaje de la Cena. La historia muestra que muy prontamente los cristianos recibieron acusaciones de canibalismo; una l gica instigaci n que esperar de parte del diablo, dada la profunda espiritualidad e intensa intimidad con Cristo que transmite la proclamaci n expl cita de esta ceremonia (1Corintios 11:26 ). El Se or Jes s nos dijo: "Como me envi el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, l tambi n vivir por m ." (Juan 6:54-57 ). Este libro quiere mostrar c mo estas referencias son de profunda interpretaci n espiritual, sin relaci n alguna a transubstanciaci n, antropofagia, ni cualquier otra forma o analog a de canibalismo, sino que estas promesas refuerzan la necesidad de que la cena del Se or ocupe un lugar central para la plenitud de vida de la iglesia, y en la vida individual de cada uno de los miembros. Desde la perspectiva que me aporta mi condici n de predicador hispano participando de iglesias angloparlantes -tras m s de 15 a os de servicio como Pastor o Evangelista en Latinoam rica- en este libro quiero plasmar todo el mensaje impl cito en la Cena del Se or, m s encumbrar su importancia y su fruto de comuni n. En la realizaci n de la Cena del Se or, Jes s se revela al creyente; no pares hasta conocerle cara a cara, cada domingo m s.
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