En primer lugar, doy gracias a Jesucristo de Nazaret-el fundamento inconmovible de mi fe, la fuente de mi transformaci n y el Soberano Maestro de mi vida. Es en l, por l y para l que este libro fue escrito.
Mi gratitud se dirige luego a mi pastor, Yvon Delisaint, fiel compa ero espiritual cuya ense anza e integridad han marcado profundamente mi caminar.
Deseo tambi n expresar mi reconocimiento, con respeto, al Pastor Yves Guerrier y al Pastor Yvan Guerrier, cuya fraternidad y celo por el Evangelio me han inspirado; as como al Pastor Muscadin Andr , por su sabidur a y constante bondad.
A la glise Nouvelle J rusalem de Delmas 20, a la cual dedico esta obra de manera especial, rindo homenaje por su apoyo inquebrantable, su fervor y su papel esencial en mi ministerio.
Con tierno amor agradezco a mis hijos, Rodly Fran ois y Anne Robernica Fran ois-verdaderas bendiciones que Dios ha puesto en mi vida. Que su futuro est arraigado en la verdad e iluminado por la gracia.
A Marl ne C ant-gracias por tu presencia silenciosa pero firme, tu apoyo discreto pero profundo.
A mi amada madre, Raymose Edmond-cuyas oraciones y valent a me sostuvieron cuando todo parec a perdido-rindo sincero homenaje.
En memoria de mi padre, Robert Fran ois-que este libro honre tu nombre mediante el testimonio vivo de la redenci n. Que la obra de Dios, cumplida en la vida de tu hijo, hable m s fuerte que las palabras.
Y finalmente, a mi hermano, Fed Bryan Sainturne-cuyo valioso apoyo, constante est mulo y fraterna asistencia hicieron posible este proyecto-que Dios te bendiga abundantemente por tu fidelidad y tu respaldo inquebrantable.