1939 El a o de la paz y de la guerra
El a o 1939 no s lo fue el a o que marc la divisi n entre la paz y la guerra, sino sobre todo el a o en que maduraron las condiciones para la transici n de la paz a la guerra. 1938 hab a terminado con una clara victoria del frente europeo pro-appeasement1 (lo que algunos llaman el "partido de M nich") y una derrota igualmente clara del "partido anti-M nich".
Ahora bien, los cuatro primeros meses de 1939 estuvieron marcados por la repentina aceleraci n impuesta por Hitler a la cuesti n checoslovaca con un medio Anschluss2 disfrazado de "Protectorado" de Bohemia-Moravia. Esta aceleraci n fue, en cierto modo, una respuesta a las maniobras del partido anti-M nich en las principales democracias occidentales; pero tambi n permiti que el frente de guerra se impusiera especialmente en Londres, empujando a Polonia a una intransigencia suicida en la crisis de Danzig. Esto marc el inicio de un conflicto regional que m s tarde desembocar a en una nueva guerra mundial.
Para Italia, 1939 fue el a o de un abrupto retorno a la realidad, de la derrota de la diplomacia de Mussolini que tend a hacia un acuerdo permanente talo-alem n-franco-ingl s para la paz en Europa (como prefiguraron el Pacto de las Cuatro Potencias de 1933 hasta el Acuerdo de M nich de 1938). En su lugar, se esboz un escenario de oposici n ideol gica (potencias democr ticas frente a potencias totalitarias) que s lo podr a desembocar en una guerra de dimensiones al menos continentales.
Fue lo que m s tarde se convertir a en la Segunda Guerra Mundial. Ciertamente no deseada por Mussolini, que intent evitarla literalmente hasta el ltimo d a. Otro tanto cabe decir -a pesar de la vulgata propia de la historiograf a dominante- sobre la actitud de Hitler: ste busc un entendimiento con Inglaterra (como se ver en un volumen posterior sobre la historia de 1940). Del mismo modo. la guerra mundial no fue deseada tampoco por el primer ministro franc s Daladier (partidario de la mediaci n italiana) ni por el dictador sovi tico Stalin (interesado en una reconquista lo m s indolora posible de los territorios que antes hab an pertenecido a la Rusia zarista).