Al caminar en la fe, abrimos nuestro coraz n a algo m s all de nosotros mismos. Reconocemos que hay fuerzas fuera de nuestro control y nos entregamos a ellas con humildad y gratitud. Es un acto de entrega, permitiendo que algo m s grande nos gu e y nos sostenga.
Este camino no siempre es f cil. Habr obst culos en el camino, momentos de duda y cuestionamiento. Pero es precisamente en estos momentos cuando la fe se fortalece. Es cuando enfrentamos la adversidad con coraje, sabiendo que estamos siendo formados y transformados en el proceso.