Las palabras no siempre se escuchan o se leen. A veces solo existen en prosa y entre l neas. Indudablemente las m as, mis palabras, se sienten. Date la oportunidad de sentir mis palabras, de recordar lo olvidado y de escuchar el silencio en cada p gina. Desde el amor al arrepentimiento, al olvido y la admiraci n. Ya que no hay nada m s confuso que el cerebro de un enamorado, de un estudiante, de un hijo y de un ser humano.