Hay silencios que no traen paz.
Hay lunas que no iluminan... incendian.
En estas p ginas, un alma se debate entre la cordura y el deseo, entre lo que calla el d a y lo que desata la noche. Cada verso es una herida abierta, cada palabra un susurro que arde bajo la piel.
Porque cuando la luna desvela los secretos, el coraz n ya no puede fingir inocencia.