Pedro estaba incomodo... habia atestiguado por demasiado tiempo esa crueldad. Y era impuesta en su mundo con normalidad, como si aquello se tratase de algo natural.
Hasta la noche en que junto a su esposa Julia, la incomodidad se detuvo frente el parabrisas, y se les transformo en dolor. Joel y su madre caian al piso bajo el ultimo azote y su flagelador, descubierto, quedaba quieto frente al matrimonio, intimidandolo. Plantando cara logran desvanecerlo en tinieblas, aunque sabian que volveria por mas. Ahora, no quedaran pasivos ante sus golpes y estragos, cada vez mas patentes, mas violentos.