Siempre est ah . En cada noche, rondando por los rincones. Lejos de la vista y escapando al rabillo del ojo justo a tiempo. Su presencia lo invade todo, nos acuna hasta dormir, sin saber si volveremos a despertarnos.
Es la oscuridad, y el miedo que instintivamente le tenemos es algo que aprendemos a llevar con nosotros. A negociar con la sensaci n, racionalizarla, intentar por cualquier medio olvidarla. Pero ah est . Reinando en su trono de tinieblas y sombras, al que no podremos eludir. Inexorable, desde all nos mira. Esperando. Con paciencia. En silencio.
Terror nocturno, par lisis del sue o, nictofobia? Distintas manifestaciones de la misma entidad. Muestras de la ineludible presencia: la Oscuridad que nos rodea.