Emilia Pujol Rovira tiene setenta y tres años y una maleta llena de curiosidad.
Un regalo inesperado la lleva hasta China: Pekín, Xi'an y Shanghái.
Allí, entre faroles, mercados y trenes veloces, descubre que viajar también es volver a reír.
Junto a su nieto Biel y un grupo tan distinto como entrañable, Emilia aprende que los caminos no terminan en el mapa, sino en la gente que encontramos.
Una historia cálida y luminosa sobre la edad, la amistad y las ganas de seguir diciendo "sí" a la vida.